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SOLUCIONES INSOSPECHADAS

SOLUCIONES INSOSPECHADAS

SOLUCIONES INSOSPECHADAS

Me conmueve la cantidad de sufrimiento que a menudo veo en las personas, sobre todo en hoy en día.

Lo comparo con las historias que escuchaba hace diez años y rotundamente hay más motivos de angustia, miedo, hay más tristeza. También se ha incrementado la frustración, el estrés y la ansiedad.

Es sano y necesario pasar por todas esas emociones, es humano y son reales. Pero mantenerse es otro tema diferente.

Hoy quiero compartir contigo una mirada personal, por si hoy te sirve para sentirte más ligera, una idea semilla que puedas plantar en tu mente y que germine en actos diferentes para sacarte del conflicto permanente. Sobre todo de la guerra que tienes contra ti misma por no ser suficiente o por carecer de algo, si es que te sucede.

Hay solo un problema que debe ser resuelto en tu vida, solo uno, y todos los demás derivan de aquí.

«Asumir que tienes un problema es un problema en sí mismo».

Habitualmente cuando hay fricción es porque estamos codificando que hay algo que no encaja. Cuando duele el pie es porque aprieta el zapato y en lugar de ver que el zapato nos aprieta y cambiarlo; ver que no es un problema tener un zapato que no nos viene y aprender a caminar sin él, o ensancharlo, cortarle el talón u otra de las muchas medidas que podemos realizar para abrir ese zapato… simplemente nos lo dejamos puesto y dolemos porque nuestro pie no es adecuado.

Nuestro pie, léase nuestra naturaleza, no es suficientemente buena para el zapato. No es suficientemente pequeño, estrecho o largo, si se nos cae. Además duele, sangra y es posible que acabes diciéndote a ti misma que lo que pasa es que tienes un pie sensible y empiezas a ir a terapia para arreglar el pie.

Yo no te voy a decir lo que tienes que hacer, porque no lo sé, pero si te animo a que antes de decir que tienes un problema y de ir contra ti por no ser suficiente, adecuada o buena, por favor, entiende que hay naturalezas que encajan y naturalezas que no.

Que no tienes que darle la vuelta a tu vida tampoco por un zapato, que un zapato solo es eso, un zapato y que eres tan buena grande, extraordinaria y capaz como para comprarte un par nuevo, hacértelos tú misma, ir descalza o hacer arte con las que ya tienes. Desde tranquilidad de hacer lo que te de la santa y real gana, sabiendo que en ti, todo está en su sitio.

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